Cómo restaurar una mesita de noche con pintura Chalk Paint

Antes y después final

Cómo restaurar una mesita con pintura Chalk Paint

Hace tiempo que estaba deseando comprobar cómo funciona la pintura Chalk Paint o pintura a la tiza. Como os contaba hace poco en esta otra entrada, se trata de una pintura con la que no es necesario lijar la superficie ni quitar la pintura o barniz anterior, ya que se adhiere a casi cualquier superficie. Y, de casualidad (bueno, por casualidad, y porque tengo la manía de ir mirando contenedores de obra), encontré no hace mucho en un contenedor de obra un dormitorio completo. Sí, sí, sus dos mesillas de noche, una cómoda y un gran armario desmontado. La verdad es que si dispusiera de medios (de transporte y de almacenaje) me lo habría llevado prácticamente todo. Así que sólo pude llevarme las mesillas, que entraron con trabajo abatiendo el asiento trasero de nuestro coche.

Las dos tenían carcoma, pero tuve que deshacerme de una porque la madera estaba prácticamente deshecha, no había salvación posible para ella. Así que me puse manos a la obra para dejar limpia de carcoma la mesilla que finalmente me quedé.

Materiales

  • Martillo y cincel
  • Alicates
  • Lija
  • Anticarcoma: 6 euros.
  • Masilla para madera: 2,50 euros.
  • Espátula
  • Pintura Chalk Paint de Auténtico (yo he utilizado el color mint): precio para lata de 1 l, 24,95 euros, y para 100 ml, 6,95 euros.
  • Rodillo para pintar y cubeta: 3 euros.
  • Brochas: a partir de 2 euros, dependiendo de la calidad que escojamos.
  • Cera clara Auténtico: lata de 370 ml, 13 euros.
  • Trapos para aplicar la cera (a ser posible reutilizando una sábana vieja y cortando varios trozos).
  • 3 unidades de papel de doble cara de Scrapalo: 1 euro cada uno, de medidas 30,50×30,50.
  • Papel de regalo de lunares para el cajón: sin coste, reutilicé unos trozos que me habían sobrado de un regalo reciente.
  • Cola: 2 euros.
  • 2 pomos: similares SÄTTA de Ikea (1 euro/6 unidades)

Materiales

Cambio de imagen paso a paso

  1. Primero limpié muy bien la mesilla con agua y jabón neutro.
  2. Comprobé que había alguna zona con astillas y la lijé para no hacerme daño y dejarla lisa para trabajar.
  3. Como habréis comprobado, a la mesilla en cuestión le faltaba un cajón. Así que decidí quitar otro más y dejarlo pendiente para reutilizarlo en otra cosa (ya os contaré más adelante en qué). Por lo tanto, tuve que quitar las guías de los cajones con martillo y cincel. Me ayudé también de unos alicates para quitar algunas grapas.
  4. Descubrí unos pequeños agujeritos hechos por… carcoma! Pues nada, como tenía de sobra de cuando restauré el sillón, no gasté nada. Aunque si no tenéis en casa, arriba os he puesto su precio.
  5. Una vez “fumigada” la mesilla, puse masilla para madera para tapar los agujeros, repasé con una espátula para dejar la superficie lisa. Tampocó gasté porque también me sobró de la vez anterior.
  6. Una vez transcurrido el tiempo de secado que recomienda el fabricante de la masilla para madera, me dispuse a pintar con la pintura a la tiza color mint de Auténtico. Sin lijar ni decapar. Esta pintura ha sido para mí todo un descubrimiento, ya que se adhiere a casi cualquier superficie, pintada incluso. La compré en la tienda Artesano de Málaga (donde te atienden muy bien y te explican cómo usarla), pero también tienen tienda online para los que no vivís por aquí ;-). Para dar una segunda mano, hay que dejar pasar una hora.
  7. Una vez dadas dos manos, es necesario encerar el mueble para protegerlo. El procedimiento es muy fácil: se aplica con un trapo de algodón (como decía, reciclando una sábana, viene perfecto) “a muñequilla” en pequeños círculos, para que penetre bien en la pintura. Pasados unos quince minutos, una vez seca, se pule con un trapo también.
  8. Dado que quité las guías de dos cajones, aproveché para forrar el interior de la mesilla (en los dos laterales y el frente) con papeles de doble cara de Scrapalo. Con un poco de cola, haciendo hincapié en los bordes para evitar que se afeen despegándose con el tiempo, creo que han quedado geniales.Detalle interiores
  9. Para el cajón, utilicé papel de regalo que tenía guardado. Me gustó tanto que pensé que en un futuro podría utilizarlo para alguna manualidad. Efectivamente, no me equivocaba. Lo recorté a medida del fondo del cajón y de los dos laterales exteriores. Luego lo pegué con cola, y listo.
  10. Comprobé que los pomos estaban algo estropeados aunque recuperables. Aún así, quería darle un aire nuevo y recordé que tenía guardados hace años unos de IKEA en color azul que no había llegado a utilizar. Me venían perfectos. A los pomos originales de la mesilla les daré otro uso. Que aquí, no se tira nada 😉
  11. Y… ¡Listo! Mesilla totalmente recuperada y con un aire muy fresco, ¿no os parece?

Después final

 

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Y vosotros, ¿tenéis algún mueble al que le hayáis renovado su imagen?

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